Palazzo Giusti

Palazzo Giusti

La rehabilitación de Palazzo Giusti, con la incorporación de espacios comerciales, oficinas y nuevas viviendas con certificación energética Clase A, se integra en un proceso más amplio de regeneración urbana de esta zona de la ciudad.

Desde las primeras fases del proyecto quedó claro, en estrecha colaboración con la Propiedad, que devolver el prestigio al edificio diseñado a finales de los años cincuenta por el arquitecto Ortolani significaba también, dada su dimensión y su ubicación estratégica, consolidarlo como un referente para esta parte del centro histórico, ampliando su influencia hasta la plaza homónima y contribuyendo, junto con las demás intervenciones de rehabilitación y renovación actualmente en marcha, a transformar un área urbana hasta ahora periférica en un nuevo distrito comercial y residencial de calidad.

Con este objetivo se decidió recuperar los principios compositivos del proyecto original de 1958, basado en una equilibrada alternancia entre llenos y vacíos, posteriormente alterada por la construcción de la fachada continua de vidrio realizada en los años setenta. El proyecto inicial se caracterizaba por la presencia de logias privadas diferenciadas para cada vivienda y por un elaborado empleo de materiales con distintas texturas y cromatismos, reflejo del lenguaje decorativo propio de aquella época, posteriormente absorbido por la fría uniformidad de la fachada acristalada.

De esta reflexión nace la decisión de reintroducir en la fachada un material vivo y natural como la madera, con el fin de reafirmar la vocación residencial del edificio y restablecer una relación más directa con el espacio público circundante. Esta intervención permite superar definitivamente la imagen de «edificio de oficinas» que durante años se atribuyó al inmueble, a pesar de que nunca llegó a desempeñar esa función.

Desde esta misma perspectiva, el acceso se ha concebido como un espacio de transición y encuentro entre el interior y el exterior, entre la dimensión privada y el espacio público: un auténtico vestíbulo, simbólicamente abierto a la ciudad, visible desde la calle a través de un amplio cerramiento acristalado que permite disfrutarlo también a los transeúntes y no únicamente a los residentes. El espacio está presidido por Ambient #3, una obra pictórica realizada con técnica mixta sobre paneles de madera, fruto del talento artístico de Manuel Baldini y del diálogo entre la expresión artística y la arquitectura, siguiendo un enfoque que, una vez más, se alinea con la cultura proyectual que inspiró el diseño original de 1958.

Además de los locales comerciales y las oficinas situados en las plantas baja y primera, el edificio alberga 19 viviendas destinadas al alquiler, distribuidas entre la segunda y la séptima planta. La oferta residencial incluye estudios, apartamentos de tres dormitorios y dos áticos dúplex con vistas panorámicas. Cada espacio ha sido concebido desde una visión integrada de la arquitectura de interiores, en la que las carpinterías y los falsos techos de madera de roble se integran como elementos fijos del proyecto, contribuyendo a definir la identidad de los espacios y el carácter distintivo y refinado de las viviendas.